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Tears For Fears
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"Everybody Loves A Happy Ending" prueba que Roland Orzábal y Curt Smith realmente no tienen espacio y muy poco que aportar al mundo musical moderno. Para los seguidores mas viejos, que disfrutamos de su muy buena obra en los gloriosos ochentas, esta vuelta es tan tardía y anacrónica, que da fastidio, sobre todo cuando el sonido de lo nuevo recuerda en buena parte a lo último y mas infumable que hicieran los de Somerset en toda su historia. Para los nuevos escuchas, es una propuesta que no agrega nada. Todo esto mas allá del valor estrictamente musical del disco, que por supuesto tiene una esperada calidad profesional, pero que queda fuera de lugar por lo desubicado en el tiempo.
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